viernes, 4 de noviembre de 2011

Acelerar



Supongo que hay días de esos
cuando uno acelera en busca de un muro imaginario
contra el cual estrellarse de frente y sin el cinturón de seguridad
días en que toda la gente de la calle tiene un rostro triste
o en su defecto una sonrisa de payaso desdibujada por la llovizna de invierno

Días en los que los globos del niño que fue feliz
se elevan al infinito dejándolo rodeado de lagrimas
y una mirada de ternura que busca una explicación lógica
del porque algunas cosas se van para no regresar

Creo que algunas veces
nos empeñamos demasiado en sentir
en vivir mientras dejamos de hacerlo
y queremos salvar al mundo de un fin que de todas formas llegará.

Talvez deba dejar de intentar salvarte
y te salve mas de mis ganas de hacerlo…

A veces decimos lo que no queremos decir
cuando deberíamos solo cerrar la boca para dejarle espacio al silencio

Después de todo el silencio es uno de los ingredientes principales
para poder construirse algunos sueños si todo va mal

Supongo que hay días en que no hay fuego para señales de humo
y es mejor escribir un silencioso S.O.S. en la arena de la playa
esperando que alguien pueda divisarlo
talvez tu podrías hacerlo desde el quinto cielo que ocupas
o talvez mi infierno está muy por debajo de esos inframundos a los cuales
cualquier heroína estaría dispuesta a llegar sin temor a salir herida.

Hay días como hoy cuando las tazas de café
se suceden unas a otras entre el vaivén de los estados de ánimo
y la promesa de un mañana mejor.

Días en los que debería volver a viajar en bus
para no tener esas ganas de acelerar y estrellarme
contra un muro que no sea imaginario...

Sin cinturón de seguridad.