A veces me cansa la vida.
Con sus lunas llenas y lluvias impertinentes.
Me cansa el dolor de la gente,
me cansa las risas
intrascendentes.
Me canso yo.
Supongo que es cuestión de no haberme acostumbrado a vivir,
es extraño,
la vida sigue aunque nos importe un carajo hacia dónde va.
Si alguien me lanzara una pregunta del porque de mi
tristeza,
le devolvería el cuestionamiento como una granada a punto de
estallar.
No, hoy no quiero contestar.
A veces me cansa la vida,
hay sueños de ojos abiertos que
deberían durar más,
hay más dudas que aciertos,
hay más vacío y más incomodidad.
No te conviertas en pregunta hoy,
tampoco en reproche,
ni
siquiera en respuesta,
ni intentes ser un ángel salvador.
Hoy es noche de dolor gélido y miradas rotas.
Hoy me pesa la vida.