lunes, 29 de octubre de 2012

Instante definitivo


No eran excusas con la cara pintada de razones en tonalidad color pastel, eran lágrimas construyendo frases húmedas que decían la verdad y juraban lealtad al imposible disfrazado de posibilidad.

Y ella acostumbrada a las imágenes esas que tanto le gustaban no sabia hacia donde dirigir la mirada cuando solo tenia mas y mas palabras tratando de construir una explicación que no fuera vulnerable a sus miradas de incredulidad.

Quise robarme su sonrisa y colgarla con ilusión debajo del retrovisor mientras la veía partir. Tan solo para tener conmigo otra tonalidad gris, justa, intermedia, entre la sinceridad, el miedo y la soledad.

Ella se fue detrás de una alborada cualquier donde pudiera ver al sol aparecer convirtiendo la oscuridad en luz, y esa fue la diferencia, yo me fui detrás debajo de una tormenta a buscar de nuevo un atardecer, que trajera silencio, solo silencio. Y un nuevo anochecer.

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