miércoles, 14 de agosto de 2013

Gatos


Antes tenía días perros que ladraban y mordían…

Ahora he tenido algunos días gatos.

De esos que te arañan las intenciones y te maúllan al oído insistentemente, hasta que te desesperan y no les puedes tirar un zapato porque entonces tendrías que caminar dando pequeños brincos o dejar que el camino te dañe la plante del pie.

Los días perros me dejaron de ladrar hace mucho, después de haber hecho su gracia reiteradamente en mis pies, seguro se buscaron otro dueño un poco menos agresivo o menos herido… o mas resignado al dolor.

Ahora solo espero que estos días también pasen, y que después venga una especie de días unicornio.

Aunque estén en peligro de extinción.

Días soñados, llenos de magia, que sean un poco más reales y menos imaginados y que pueda tocarlos con las palmas de mis manos.

Realmente espero que traigan consigo tu presencia para llenarlos de color.

domingo, 3 de marzo de 2013

Al vacío

Correr hacia la nada debe ser lo mas productivo que podría hacer
Mi lugar no es donde estoy
Y la verdad no se a donde voy

Hoy las ausencias se recrudecen
El frío debe tener algo distinto que remueve las nostalgias
El sol alumbra pero no calienta
Trato de inventarme algunas excusas innecesarias creyendo que me servirán para reanimar las ganas
Pero vuelvo a fallar
Siempre fallo
Como creyendo que puedo dar en el blanco
Si juego a disparar razones con los ojos cerrados

Como llenar todo este espacio?
No tengo mas que retazos de sueños
Fragmentos de vida
Y un jardín de flores de fe
Ansiosas de que llegue el invierno para no empaparse solo de soledad

Haré de cuentas que no es un día gris
Talvez sea distinto en unas horas
Después de todo las nubes van a irse
A confundirse
A desaparecer en el vacío
A volverse tan solo una ausencia más.

martes, 19 de febrero de 2013

Vida


Vivimos apresuradamente, como transitando abruptamente por el universo paralelo que nos construimos sin conocer señales de alto o estaciones interespaciales donde cargar combustible, porque no lo necesitábamos, nos teníamos el uno al otro y eso era suficiente. Al menos por un momento que se nos iba fugazmente también.

La vida debe ser como uno de esos ríos cristalinos y caudalosos que fluyen por inercia, sin detenerse, que cambian y nunca vuelven a estar en el mismo lugar, que mueren en el mar, entre la plenitud, entre el horizonte donde se une con el cielo y no se sabe dónde se esconde el sol cada atardecer o porque no consume el agua si parece sumergirse.

Yo no sé cuantas veces quise retenerte, hasta que entendí que eras como el viento que viene y va, arrastrando consigo hojas muertas en otoño o haciendo que la lluvia golpee los vidrios de las casas o los vehículos por las calles de la ciudad.

Uno a veces no se pone a pensar lo bueno que es conducir con alguien a tu lado tomándote la mano, distrayéndote para que no veas únicamente la carretera que se pierde en el infinito, yo no sé si tu y yo realmente estuvimos locos viviendo una realidad o únicamente cada uno con su camisa de fuerza imaginó momentos irrepetibles bajo la tenue luz de la habitación.

A veces me da por recordar tu mano apretando la mía, caminando lejos, en medio del frío y la humedad, parados en un lugar sin nombre, tratando de ver una panorámica de nuestras vidas donde estuviéramos realmente juntos hasta el final. A veces me da por cantarte al oído otra vez, mientras conduces en medio de la neblina sin más esperanza que mi presencia, sin más brújula que nuestro instinto y sin más presente que nuestro amor.

Algunas veces me subo a un sueño y llego hasta el cielo, pero no te puedo encontrar…

miércoles, 23 de enero de 2013

Reloj


El reloj no debería alejar personas, ¿quién le dio esa autoridad? Aparte de todo parece no ser mi amigo, siempre se lleva instantes de mi vida con él, o eso cree, porque al final soy yo quien envejece mientras él sigue con su movimiento circular.

Debería haber alguna manera de detenerlo, tan solo para que no tengas que irte, porque tengo más silencios que segundos, te lo aseguro, tengo más palabras de las que puedes imaginar, y no me caben todas en una hora, o dos, o no sé cuantas más.

Los minutos me duelen sin ti, y no se me convierten en horas, se convierten en vacíos de esos oscuros que no puedo llenar con recuerdos, es tiempo perdido dirían, yo digo que solo es otro momento de esos donde tú estás donde no debes estar.

Si pudiera detener el tiempo, el mundo dejaría de girar, el sol no se ocultaría más o la luna se nos quedaría pegada en el cielo. Y entonces no vendrían los pájaros a mi ventana, ni el viento haría que tu cabello se enrede para que yo te robe una caricia con la excusa de apartarlo de tu cara.

No es tu reloj ni es el mío, donde quiero que se marquen los instantes por compartir, debe ser una especie de calendario compartido, o quizás tampoco, porque los calendarios están construidos de horas, y no me gustan las horas, más bien me gusta la vida junto a ti.

Talvez me invente un día con tu nombre, y un reloj con las letras que le corresponden.

Porque ese sonido que escucho marcando los segundos no es de la segundera de ningún reloj... es tan solo una forma absurda de disfrazar la ausencia de los latidos de tu corazón.