miércoles, 23 de enero de 2013

Reloj


El reloj no debería alejar personas, ¿quién le dio esa autoridad? Aparte de todo parece no ser mi amigo, siempre se lleva instantes de mi vida con él, o eso cree, porque al final soy yo quien envejece mientras él sigue con su movimiento circular.

Debería haber alguna manera de detenerlo, tan solo para que no tengas que irte, porque tengo más silencios que segundos, te lo aseguro, tengo más palabras de las que puedes imaginar, y no me caben todas en una hora, o dos, o no sé cuantas más.

Los minutos me duelen sin ti, y no se me convierten en horas, se convierten en vacíos de esos oscuros que no puedo llenar con recuerdos, es tiempo perdido dirían, yo digo que solo es otro momento de esos donde tú estás donde no debes estar.

Si pudiera detener el tiempo, el mundo dejaría de girar, el sol no se ocultaría más o la luna se nos quedaría pegada en el cielo. Y entonces no vendrían los pájaros a mi ventana, ni el viento haría que tu cabello se enrede para que yo te robe una caricia con la excusa de apartarlo de tu cara.

No es tu reloj ni es el mío, donde quiero que se marquen los instantes por compartir, debe ser una especie de calendario compartido, o quizás tampoco, porque los calendarios están construidos de horas, y no me gustan las horas, más bien me gusta la vida junto a ti.

Talvez me invente un día con tu nombre, y un reloj con las letras que le corresponden.

Porque ese sonido que escucho marcando los segundos no es de la segundera de ningún reloj... es tan solo una forma absurda de disfrazar la ausencia de los latidos de tu corazón.

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