martes, 28 de agosto de 2012

Aun no es tiempo


No recuerdo cuantas veces dije adiós, con razones que parecían bien fundamentadas y motivos de sobra para no volver.

Con la esperanza marchita oculta bajo la mirada y la intención de evitar tropezar, no con la misma piedra, sino con la misma ilusión.

Con la maleta cargada de sueños muertos, momentos inciertos y días en los que las nubes no me dejaron ver los rayos del sol.

Sucumbí ante lo desconocido de una promesa rota y vuelta a remendar.

Las lágrimas se me convirtieron en una lluvia imprevista que no dejaba ver con claridad y muchas veces me perdí tratando de saber hacia dónde dar ese siguiente paso, pero todo se resumía en un metro cuadrado sólido, lo demás era vacío, humedad, ideas volátiles y palabras saliendo a borbotones de un cerebro a punto de estallar.

¿Cuántas veces decidí marcharme sin encontrar la fórmula para lograrlo? No lo sé.

El tiempo sigue yéndose y aunque siento ganas de correr, se que aun no es tiempo de huir.

jueves, 2 de agosto de 2012

Luna


Ella dijo: "piensa en tu luna, al final de cuentas también es mía y cuando la veas y yo no esté, recordarás un momento como este, cuando nada a nuestro alrededor puede hacernos perder el equilibrio entre la soledad y el amor".

De hecho así era. Acostado sobre la grama con los brazos extendidos Rubén podía sentir la respiración de Alejandra a su lado, sin necesidad de girar su cabeza sabia que ella estaba ahí y que a pesar del paso del tiempo seguía siendo la misma que conoció años atrás, con su sonrisa naturalmente alegre, la mirada triste y una facilidad para hacerlo sentir ternura sin que se lo propusiera -recuerdas ese 30 de enero?- dijo Rubén mientras acostado aun, ponía las manos detrás de la cabeza y sonreía mientras en el cielo, las estrellas parecían formar figuras que recreaban el día que se conocieron.

A sus oídos llegó su timbre de voz dulce ácido. - ¿cómo podría olvidarlo? Sigues estando igual de flaco y por más tiempo que pase creo que jamás vas a separarte de los jeans rotos y los converse viejos que te gusta usar - hizo una breve pausa, como si se hubiera transportado al preciso momento en que se conocieron y dijo - amé tu forma de ser desde el primer momento, y aunque con el paso del tiempo la gente cambia creo que siempre serás el mismo de ayer- Su sonrisa fue apagándose como si se alejara lentamente hacia quien sabe qué lugar y el silencio se hizo presente otra vez.

Los ojos de Rubén empezaron a humedecerse mientras el restregaba sus manos en el rostro y trataba de no pensar, solo sentir. Por ello cerró los parpados y dejó que las sensaciones se hicieran más intensas, su respiración se agitó y sintió como parecía que todos sus miedos convergían en el estomago y creaban una incontrolable ansiedad, pero a pesar de ello no quiso abrir los ojos para ver la luna otra vez.

Sintió ganas de decirle a Alejandra que no estaba bien, que hacía varios días no lo estaba, que no estaba comiendo y no podía dormir, pero creyó que en vano trataría de explicarlo y guardó silencio hasta que otra vez la voz de Alejandra llegó a sus sentidos de forma sutil.

-Eres un tontito, nunca voy a dejarte y no tienes porque sentirte mal. ¿No recuerdas que fuiste tú quien me hizo creer en la eternidad del amor? - tienes razón - dijo él con la voz quebrada y una media sonrisa dibujada en el rostro - el verdadero amor debería ser para siempre y no tener nunca un final –

Abrió los ojos para ver la luna otra vez, pero unas nubes grises se habían hecho presentes nublando el panorama - aun así puedo sentir que la luna está ahí - dijo mientras limpiaba las lagrimas que ya no había podido contener. -también puedo sentir tu presencia Alejandra, aunque un domingo te perdiera sin tener oportunidad de decirte adiós-

Tendido sobre la grama Rubén imaginaba que su amada Alejandra, la que los médicos declararon muerta semanas atrás, no se había ido del todo y llegaba cada noche de media luna a conversar.

Entonces pensó, mientras cerraba los ojos, que mañana sería un buen día para ver la luna otra vez.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Ella

Supongo que sigo siendo yo
aunque creas todo lo contrario y eso te haga alejarme.

Es algo así como seguir conduciendo bajo la lluvia
aunque sepas que debiste pararte en la última gasolinera
aunque creas que tu tanque no está medio vacío.

Talvez no siga siendo el mismo
aunque tenga las mismas costumbres
las mismas intenciones
y las mismas cosas
que un día te hicieron creer que podías quedarte junto a mí.

Trato de retenerte diciéndote que jamás ibas a irte
pero resulta que el yo en el que me convertiste
a raíz de tantos momentos con tu ausencia
es más susceptible al dolor.

Soy una parte de tu vida como el aire que respiras
el agua que bebes
o el sol que siempre vuelve a salir
sin necesidad de que uno tenga que agradecer.

Quizá por eso no te das cuenta que a pesar que lo era
nunca lo fui realmente
y hoy no sé si de verdad exista la palabra perder.

Tendremos un mañana idéntico al hoy
con algunos sueños realizados, otros muertos
y espacios que jamás pudimos llenar.

Supongo que uno se entristece por las cosas que no tendrá cuando amanezca
y se olvida que pudo haberlas tenido ayer.

Supongo que duele menos un sueño que no realizaste y puedes convertir en algo mas
a un intento que si querías poner en práctica y no se pudo concretar.

¿Que tenía en mis manos para retenerte?
¿Que tenía en la vida para llorar?

Extraño lo que siempre extrañaba ayer y que mañana voy a extrañar.

Los momentos que no pude escucharte
las tardes que no murieron para los dos en el mismo sitio
y las sonrisas que regalaste lejos de aquí siempre a alguien más.

Supongo que regresar a vivir mi vida llena de ausencias
será más duro cuando había decidido vivir la tuya a través de tus palabras
las mentiras que no creíste innecesarias
y los secretos que no pude descubrir.

Supongo que los espacios que tenias vacíos
de mi vida en la tuya van a seguir así mañana
y eso dolerá menos porque nunca los pude llenar.

Porque tu reloj para mi tenía menos segundos
menos tiempo
menos piedad.

Y ella...
Ella no sabe que existo
no sabe que podía extrañarme
y tampoco cuanto de mí le podía dar.

Llovía

Llovía y tu insistías en querer marcharte
recuerdo tu mirada fría salpicada de lejanía
te recuerdo siendo llevada de la mano por el olvido hacia él nunca jamás
volando sin alas lejos del momento recurrente que había inventado para ti.

Aun así te presentía todavía mía
con esa forma de reír tan tuya
y aunque tus pasos dolían,
transcurrían uno tras otro sin poder evitarse
y yo no sabía exactamente que palabras sacarme de la manga o del fondo del corazón
para explicarte que no tenias que irte sin mí.

Llovía y tú insistías en querer marchitarte
aunque te quisiera regar con mis ilusiones
y te hubiera regalado un pequeño sol imaginario que robe para ti.

Realmente desperdicié segundos valiosos
tratando de hablarte cuando solo debía actuar
yo no supe cuando te fuiste
ya no recuerdo ese momento triste
pero se que sigues presente
en un día del calendario en la pared
en una calle que cambió de forma pero no de lugar
en un silencio con tus labios ensenándome a desearte
y tus manos escapando de las mías
arrepentidas, ansiosas, libres como cada instante de tu mirar.

Llovía y tu insistías en no querer mojarte
mientras yo empapado disfrazaba con gotas del cielo
las lagrimas que no podía contener.