miércoles, 1 de agosto de 2012

Llovía

Llovía y tu insistías en querer marcharte
recuerdo tu mirada fría salpicada de lejanía
te recuerdo siendo llevada de la mano por el olvido hacia él nunca jamás
volando sin alas lejos del momento recurrente que había inventado para ti.

Aun así te presentía todavía mía
con esa forma de reír tan tuya
y aunque tus pasos dolían,
transcurrían uno tras otro sin poder evitarse
y yo no sabía exactamente que palabras sacarme de la manga o del fondo del corazón
para explicarte que no tenias que irte sin mí.

Llovía y tú insistías en querer marchitarte
aunque te quisiera regar con mis ilusiones
y te hubiera regalado un pequeño sol imaginario que robe para ti.

Realmente desperdicié segundos valiosos
tratando de hablarte cuando solo debía actuar
yo no supe cuando te fuiste
ya no recuerdo ese momento triste
pero se que sigues presente
en un día del calendario en la pared
en una calle que cambió de forma pero no de lugar
en un silencio con tus labios ensenándome a desearte
y tus manos escapando de las mías
arrepentidas, ansiosas, libres como cada instante de tu mirar.

Llovía y tu insistías en no querer mojarte
mientras yo empapado disfrazaba con gotas del cielo
las lagrimas que no podía contener.

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