Dicen que las historias de amor empiezan inesperadamente,
que solo transcurren como el viento entre los arboles por inercia pura, pero
logran empapar como una lluvia imprevista de invierno.
Que la vida pasa y el amor se vuelve fuerte, que algunas
veces muere, otras sobrevive moribundo y algunas otras más tiene la suerte de
nunca sentirse rechazado.
Nuestra historia de amor es diferente.
Como el capitulo perdido de una novela de ficción, como
ese fragmento inconcluso que nunca salió de las manos del escritor.
Así es nuestra historia, sin un inicio aparente, con un
final inminente pero en esencia más valiosa que una obra entera llena de
rencor.
Es al final solo nuestra, tan trascendente, tan de
repente... tan tuya y mía, tan de los dos.
Dicen que las historias de amor solo empiezan, muchas de
ellas en espera de un punto final.
Yo le pondría tres en lugar de uno... para mantener la expectativa
de lo que pueda pasar...
Yo te regalo mi hoy, con diálogos inentendibles, besos
furtivos, caricias desprevenidas y miradas que no van hacia ningún lugar.
Yo te regalos mis intenciones, mis ganas, mis deseos de
un instante mas lleno de ti, contigo en mi.
Y si esto termina y todo se vuelve penumbra y si todo
solo va para al archivo de cada quien. Te archivare en la letra E de Especial y
quizá también guarde una copia en la A de Amor y quizá de pronto en cada una de
las letras donde siempre hubo espacio para ti.
Dicen que las historias de amor empiezan
inesperadamente...
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