miércoles, 14 de noviembre de 2012

3014


Un instante que se difumina entre acciones inconclusas
Palabras difusas y el intento de construirse un refugio para el próximo invierno
Un momento
Un suspiro
Una exhalación cargada de palabras
Que se dibujan lentamente en la mente de alguien con el tono de mi voz
que parece apagarse como arrastrado por el viento lejos de aquí

Una silueta construida de retazos
en la búsqueda de una perfección incorrecta
Un camino andado sin huellas para volver
Un paraje desolado por donde han transitado miles de fantasmas
que han rayado las paredes imaginarias
mientras buscan la luz al final del alma

Un atardecer cualquiera
Caminando con las manos en los bolsillos
Buscando los sueños que se fueron por el agujero del pantalón

Un amanecer con la amante imaginaria
Entre sábanas limpias y la sonrisa despierta
Una mentira que no dolió por las consecuencias
sino por sus antecedentes y la historia que traía a espaldas
Un perdón que no necesitaba ser visible para quitarle el candado al corazón

La paciencia disfrazada de angustia
La pasión en huelga tan solo por sentirse desvalorizada
Y las ganas volviéndose cada vez mas imprudentes

Una pequeña parte de mi materializada gracias a un milagro
Dios existe en millones de formas distintas para cada quien

Un ayer
Un grano de arena cayendo de un reloj imaginario hacia el infinito
El sueño de un niño subido en un barrilete de papel multicolor

El intento de inventariar recuerdos sobre un escritorio revuelto con fotografías
La llamada perdida entre la rutina
El mensaje encontrado entre las ruinas de lo que fue
Y las palabras repetidas que tanto busqué y que al final de cuentas perdí
entre todas las cartas escritas que no he tenido tiempo de entregar.

Solo eso
Una bienvenida que marca el inicio de un adiós

Un día mas.

lunes, 29 de octubre de 2012

Instante definitivo


No eran excusas con la cara pintada de razones en tonalidad color pastel, eran lágrimas construyendo frases húmedas que decían la verdad y juraban lealtad al imposible disfrazado de posibilidad.

Y ella acostumbrada a las imágenes esas que tanto le gustaban no sabia hacia donde dirigir la mirada cuando solo tenia mas y mas palabras tratando de construir una explicación que no fuera vulnerable a sus miradas de incredulidad.

Quise robarme su sonrisa y colgarla con ilusión debajo del retrovisor mientras la veía partir. Tan solo para tener conmigo otra tonalidad gris, justa, intermedia, entre la sinceridad, el miedo y la soledad.

Ella se fue detrás de una alborada cualquier donde pudiera ver al sol aparecer convirtiendo la oscuridad en luz, y esa fue la diferencia, yo me fui detrás debajo de una tormenta a buscar de nuevo un atardecer, que trajera silencio, solo silencio. Y un nuevo anochecer.

viernes, 19 de octubre de 2012

Soy yo

A pesar de ser yo creo no serlo. Se que soy tan cambiante como el cielo con esos asuntos del cambio climático pero sigo siendo yo. Has estado diluyendote entre la excusa de la rutina, el tiempo por demás perdido y las cosas que dejé de hacer. Si, lo se, supongo mas de lo necesario y necesito mas de lo que suponen todos los demás.

El dueño de mi destino dicen, el único que tiene las soluciones a las consecuencias de mi presente, pero a veces pienso mas en las causas que me dejaron una ilógica responsabilidad de soportar aquí la tormenta y otro invierno mas.

A pesar de ser yo creo no serlo para ti, como si la fotografía mental que me tomaste para tu archivo se haya distorsionado convirtiéndome en alguien que no quiero ser. Aunque puedo ser, lo que creíste que era cuando llegaste a mi vida y te di la bienvenida que no le había dado a nadie mas. Gracias por llegar...

A pesar de todo sigo siendo yo, con unas cuantas heridas innecesarias mas, con un poco menos de fe, mas indiferencia hacia el resto del mundo y una dosis alta de sensibilidad.

A pesar de ser el que te extraña, creo no serlo para ti.

Para mi si.

Por eso te guardo un espacio en mi corazón.

martes, 4 de septiembre de 2012

Simple


“Hay que saber cuándo retirarse” dijo. 
Y yo dije “no, aun no”.
“Hay que poner un punto final” insistió. 
Y yo dije “no, por favor”.

Después de eso dijo “me cansé”. 

Y yo dije “está bien. Suerte… está bien”.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Hoy no



A veces me cansa la vida.
Con sus lunas llenas y lluvias impertinentes.
Me cansa el dolor de la gente,
me cansa las risas intrascendentes.
Me canso yo.

Supongo que es cuestión de no haberme acostumbrado a vivir,
es extraño,
la vida sigue aunque nos importe un carajo hacia dónde va.

Si alguien me lanzara una pregunta del porque de mi tristeza,
le devolvería el cuestionamiento como una granada a punto de estallar.
No, hoy no quiero contestar.

A veces me cansa la vida,
hay sueños de ojos abiertos que deberían durar más,
hay más dudas que aciertos, 
hay más vacío y más incomodidad.

No te conviertas en pregunta hoy,
tampoco en reproche,
ni siquiera en respuesta,
ni intentes ser un ángel salvador.

Hoy es noche de dolor gélido y miradas rotas.

Hoy me pesa la vida.

Hoy no quiero soñar más.

martes, 28 de agosto de 2012

Aun no es tiempo


No recuerdo cuantas veces dije adiós, con razones que parecían bien fundamentadas y motivos de sobra para no volver.

Con la esperanza marchita oculta bajo la mirada y la intención de evitar tropezar, no con la misma piedra, sino con la misma ilusión.

Con la maleta cargada de sueños muertos, momentos inciertos y días en los que las nubes no me dejaron ver los rayos del sol.

Sucumbí ante lo desconocido de una promesa rota y vuelta a remendar.

Las lágrimas se me convirtieron en una lluvia imprevista que no dejaba ver con claridad y muchas veces me perdí tratando de saber hacia dónde dar ese siguiente paso, pero todo se resumía en un metro cuadrado sólido, lo demás era vacío, humedad, ideas volátiles y palabras saliendo a borbotones de un cerebro a punto de estallar.

¿Cuántas veces decidí marcharme sin encontrar la fórmula para lograrlo? No lo sé.

El tiempo sigue yéndose y aunque siento ganas de correr, se que aun no es tiempo de huir.

jueves, 2 de agosto de 2012

Luna


Ella dijo: "piensa en tu luna, al final de cuentas también es mía y cuando la veas y yo no esté, recordarás un momento como este, cuando nada a nuestro alrededor puede hacernos perder el equilibrio entre la soledad y el amor".

De hecho así era. Acostado sobre la grama con los brazos extendidos Rubén podía sentir la respiración de Alejandra a su lado, sin necesidad de girar su cabeza sabia que ella estaba ahí y que a pesar del paso del tiempo seguía siendo la misma que conoció años atrás, con su sonrisa naturalmente alegre, la mirada triste y una facilidad para hacerlo sentir ternura sin que se lo propusiera -recuerdas ese 30 de enero?- dijo Rubén mientras acostado aun, ponía las manos detrás de la cabeza y sonreía mientras en el cielo, las estrellas parecían formar figuras que recreaban el día que se conocieron.

A sus oídos llegó su timbre de voz dulce ácido. - ¿cómo podría olvidarlo? Sigues estando igual de flaco y por más tiempo que pase creo que jamás vas a separarte de los jeans rotos y los converse viejos que te gusta usar - hizo una breve pausa, como si se hubiera transportado al preciso momento en que se conocieron y dijo - amé tu forma de ser desde el primer momento, y aunque con el paso del tiempo la gente cambia creo que siempre serás el mismo de ayer- Su sonrisa fue apagándose como si se alejara lentamente hacia quien sabe qué lugar y el silencio se hizo presente otra vez.

Los ojos de Rubén empezaron a humedecerse mientras el restregaba sus manos en el rostro y trataba de no pensar, solo sentir. Por ello cerró los parpados y dejó que las sensaciones se hicieran más intensas, su respiración se agitó y sintió como parecía que todos sus miedos convergían en el estomago y creaban una incontrolable ansiedad, pero a pesar de ello no quiso abrir los ojos para ver la luna otra vez.

Sintió ganas de decirle a Alejandra que no estaba bien, que hacía varios días no lo estaba, que no estaba comiendo y no podía dormir, pero creyó que en vano trataría de explicarlo y guardó silencio hasta que otra vez la voz de Alejandra llegó a sus sentidos de forma sutil.

-Eres un tontito, nunca voy a dejarte y no tienes porque sentirte mal. ¿No recuerdas que fuiste tú quien me hizo creer en la eternidad del amor? - tienes razón - dijo él con la voz quebrada y una media sonrisa dibujada en el rostro - el verdadero amor debería ser para siempre y no tener nunca un final –

Abrió los ojos para ver la luna otra vez, pero unas nubes grises se habían hecho presentes nublando el panorama - aun así puedo sentir que la luna está ahí - dijo mientras limpiaba las lagrimas que ya no había podido contener. -también puedo sentir tu presencia Alejandra, aunque un domingo te perdiera sin tener oportunidad de decirte adiós-

Tendido sobre la grama Rubén imaginaba que su amada Alejandra, la que los médicos declararon muerta semanas atrás, no se había ido del todo y llegaba cada noche de media luna a conversar.

Entonces pensó, mientras cerraba los ojos, que mañana sería un buen día para ver la luna otra vez.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Ella

Supongo que sigo siendo yo
aunque creas todo lo contrario y eso te haga alejarme.

Es algo así como seguir conduciendo bajo la lluvia
aunque sepas que debiste pararte en la última gasolinera
aunque creas que tu tanque no está medio vacío.

Talvez no siga siendo el mismo
aunque tenga las mismas costumbres
las mismas intenciones
y las mismas cosas
que un día te hicieron creer que podías quedarte junto a mí.

Trato de retenerte diciéndote que jamás ibas a irte
pero resulta que el yo en el que me convertiste
a raíz de tantos momentos con tu ausencia
es más susceptible al dolor.

Soy una parte de tu vida como el aire que respiras
el agua que bebes
o el sol que siempre vuelve a salir
sin necesidad de que uno tenga que agradecer.

Quizá por eso no te das cuenta que a pesar que lo era
nunca lo fui realmente
y hoy no sé si de verdad exista la palabra perder.

Tendremos un mañana idéntico al hoy
con algunos sueños realizados, otros muertos
y espacios que jamás pudimos llenar.

Supongo que uno se entristece por las cosas que no tendrá cuando amanezca
y se olvida que pudo haberlas tenido ayer.

Supongo que duele menos un sueño que no realizaste y puedes convertir en algo mas
a un intento que si querías poner en práctica y no se pudo concretar.

¿Que tenía en mis manos para retenerte?
¿Que tenía en la vida para llorar?

Extraño lo que siempre extrañaba ayer y que mañana voy a extrañar.

Los momentos que no pude escucharte
las tardes que no murieron para los dos en el mismo sitio
y las sonrisas que regalaste lejos de aquí siempre a alguien más.

Supongo que regresar a vivir mi vida llena de ausencias
será más duro cuando había decidido vivir la tuya a través de tus palabras
las mentiras que no creíste innecesarias
y los secretos que no pude descubrir.

Supongo que los espacios que tenias vacíos
de mi vida en la tuya van a seguir así mañana
y eso dolerá menos porque nunca los pude llenar.

Porque tu reloj para mi tenía menos segundos
menos tiempo
menos piedad.

Y ella...
Ella no sabe que existo
no sabe que podía extrañarme
y tampoco cuanto de mí le podía dar.

Llovía

Llovía y tu insistías en querer marcharte
recuerdo tu mirada fría salpicada de lejanía
te recuerdo siendo llevada de la mano por el olvido hacia él nunca jamás
volando sin alas lejos del momento recurrente que había inventado para ti.

Aun así te presentía todavía mía
con esa forma de reír tan tuya
y aunque tus pasos dolían,
transcurrían uno tras otro sin poder evitarse
y yo no sabía exactamente que palabras sacarme de la manga o del fondo del corazón
para explicarte que no tenias que irte sin mí.

Llovía y tú insistías en querer marchitarte
aunque te quisiera regar con mis ilusiones
y te hubiera regalado un pequeño sol imaginario que robe para ti.

Realmente desperdicié segundos valiosos
tratando de hablarte cuando solo debía actuar
yo no supe cuando te fuiste
ya no recuerdo ese momento triste
pero se que sigues presente
en un día del calendario en la pared
en una calle que cambió de forma pero no de lugar
en un silencio con tus labios ensenándome a desearte
y tus manos escapando de las mías
arrepentidas, ansiosas, libres como cada instante de tu mirar.

Llovía y tu insistías en no querer mojarte
mientras yo empapado disfrazaba con gotas del cielo
las lagrimas que no podía contener.

martes, 31 de julio de 2012

Historia



Dicen que las historias de amor empiezan inesperadamente, que solo transcurren como el viento entre los arboles por inercia pura, pero logran empapar como una lluvia imprevista de invierno.

Que la vida pasa y el amor se vuelve fuerte, que algunas veces muere, otras sobrevive moribundo y algunas otras más tiene la suerte de nunca sentirse rechazado.

Nuestra historia de amor es diferente.

Como el capitulo perdido de una novela de ficción, como ese fragmento inconcluso que nunca salió de las manos del escritor.

Así es nuestra historia, sin un inicio aparente, con un final inminente pero en esencia más valiosa que una obra entera llena de rencor.

Es al final solo nuestra, tan trascendente, tan de repente... tan tuya y mía, tan de los dos.

Dicen que las historias de amor solo empiezan, muchas de ellas en espera de un punto final.

Yo le pondría tres en lugar de uno... para mantener la expectativa de lo que pueda pasar...

Yo te regalo mi hoy, con diálogos inentendibles, besos furtivos, caricias desprevenidas y miradas que no van hacia ningún lugar.

Yo te regalos mis intenciones, mis ganas, mis deseos de un instante mas lleno de ti, contigo en mi.

Y si esto termina y todo se vuelve penumbra y si todo solo va para al archivo de cada quien. Te archivare en la letra E de Especial y quizá también guarde una copia en la A de Amor y quizá de pronto en cada una de las letras donde siempre hubo espacio para ti.

Dicen que las historias de amor empiezan inesperadamente...

Cielo

Ella insistía en que habían gotas adentro, gotas enormes que hacían ruidos estruendosos al chocar contra el suelo, pero era peor aun si caían sobre la cabeza o los hombros, al parecer según ella se precipitaban como en cámara lenta, como arañas que descendían lentamente a través de su fina tela. 

Y entonces no teníamos un nido de arañas en el techo. No. Teníamos agujeros enormes que daban paso libre al frío de invierno y la lluvia de melancolía que traía consigo. Según dijo empezaban a ser demasiados orificios y seria imposible taparlos todos antes de que nos inundara la soledad o se nos escapara la esperanza, y volara lejos hacia donde no la podríamos alcanzar. 

Ella no creía en mi voz diciendo que no era cierto, que únicamente se trataba de un mal momento en el cual todo parecía ponerse gris porque la lluvia era demasiado fuerte, y si yo creía en eso de que había una luz al final del túnel, ella creía que solo nos hundíamos mas en un abismo sin fin, un abismo como ese donde mucho tiempo esperé para verla llegar. 

Ella lloraba y ahora no era el techo con goteras su preocupación, sino el tiempo perdido y los pedazos de cielo que caían en los rincones, yo intenté tomar su mano y ella dijo que todo estaba mal, que yo era otro, distinto, con miles de reproches que contrastaban con sus excusas inservibles y las ganas que los dos teníamos de amar. 

Entonces me reconocí inservible y mas aun cuando me dijo que no podía expresarme de una forma sutil, que el amor parecía no existir en mi vocabulario, quizás de pronto ella olvidó que el amor es un sentimiento hostil, salvaje, que no da tregua y destruye todo a su paso, que roba ilusiones, pero que de la misma manera puede convertir sueños en realidad, ella tenia uno de esos en sus manos y olvidó que fuimos los dos quienes usamos una alquimia desconocida para el mundo, para poder hacer que respirara, hablara y se moviera entre nuestros pensamientos de una manera singular. 

Entonces quise tener sus ojos y ver el mundo que ella veía, quise robarme sus miedos aunque sabía que los míos crecerían, pero quizás si soportaba mas tiempo... Hasta que el sol saliera y nos mostrara una realidad diferente, hasta que todo cuajara y la verdad de todo esto fuera evidente. 

Ella no percibía mis gritos de auxilio llegando a su vida en formas distintas, que dolerían menos que el hecho de intentar que viera la realidad que vivía sin ella, no entendía que debía tomar mi mano con fuerza y someterme a su destino que aun era de los dos para mi. Pero no pasó y ladrillo por ladrillo, cada uno con un reproche distinto construía un muro mientras yo con los míos solo quería construir un puente para que pudiera alcanzarme sin tener que sufrir. 

Ella me silenció y quiso después que le hablara, mientras tapaba sus oídos para no escucharme sollozar. 

Ella tuvo miedo de algo que no pasaba y perdió las ganas, enredada en lo que realmente no iba a importar. Como el techo ese lleno de agujeros con gotas de agua que simulando arañas descendían para doler cada vez más y señales de humo que no pudo descifrar. 

Entonces no solo los rincones se llenaron de cielo, sino también el piso donde estábamos parados se volvió de nubes y lentamente empezamos a caer rodeados de minutos constantes y frases de esas recurrentes que uno intenta usar para decir adiós.

2 segundos



Entonces te vi y parecías otra
mas distinta en forma
pero en el fondo la misma
con los ojos llenos de cosas por decir
y el rostro reflejando todas las secuelas que nos dejó el “pudo ser”.

Entonces me viste
e imagino que a pesar de todos los reproches y punzadas en el corazón
yo seguía siendo el mismo también.

Entonces nos vimos
y dos segundos después
el momento que se nos congeló por un instante
se nos derritió en las pupilas y el tiempo siguió su caminar.

No tengo miedo de aceptar el dolor de tu vacío
si ya se…
me dijiste que esto iba a pasar.

martes, 3 de julio de 2012

Así como cuando no me conocías



Vas a darte un tiempo 
para creer que todo va como lo planeabas
Para imaginar que esto aunque inesperado siempre lo esperaste
Y te llenarás de fortaleza prometiéndote no llorar
Tan solo odiar
Odiar mucho
Hasta que no quede espacio para el amor.

Vas a levantarte creyendo que fue un mal sueño
Que los escasos recuerdos no deben importar
Que los motivos nunca fueron suficientes
Y que ya es tiempo de no mirar hacia atrás.

La decadencia tocará a tu puerta otra vez
Total ya no hay más nada que perder
Y cuando llueva afuera y veas la lluvia cubrirlo todo
Imaginaras mi sonrisa despreocupada
Mi mirada triste
Y buscaras recuerdos nuevos para sepultar los míos
O te inventaras una excusa para que la caricia
Que quedo retenida en la memoria de tu piel
Se apague al igual que la tarde para que la noche llegue
Con todas sus estrellas
Su luna llena
Y los momentos inexactos
Que no perderás mas pensando en que traerá el nuevo amanecer

No me pregunto a donde ira el amor porque lo tengo conmigo
Me pregunto a donde irán a parar
Todos esos días que no vivimos juntos
Todos esos amaneceres siempre distintos
Supongo que siempre quedan cosas pendientes cuando alguien ya no está.

Seguirás creyendo que los sentimientos
No deben ser parte de las acciones
Que ser independiente es la mejor opción
Que la soledad no se expande sino más bien se contrae
Y se vuelve nada ante tus metas por alcanzar

Me pregunto si un día volveré a encontrarte
Y si serás la misma
Así igual
Con la mirada cansada, perdida también como la mía
Y la insistente necesidad de amar sin amar

Dicen que las cosas que nos pasan nos vuelven como somos
Supongo que me convertiré en el hombre que un día te llenó de ilusiones
Y te convertirás en la ilusión que no pude concretar
Supongo que me convertiré en un ayer perdido en el olvido
Y tu te convertirás en algo parecido
Al cielo ese que no pude llegar.

Y mientras mis días quizá inicien con un cigarrillo
Los tuyos terminarán agotando las horas
Mientras entretienes momentos
Y piensas que quizá algún día podrás ser realmente feliz
Como cuando no me conocías
Así como yo cuando te conocí.

jueves, 23 de febrero de 2012

Escribo


De vez en cuando aun suelo escribirte. 

Yo sé que no eres un recuerdo sino más bien un presente cohibido. 

Sé que un secreto bajo otro secreto no siempre es lo más correcto pero puede ser aceptable si se deja a un lado la moral y se piensa en un porvenir. 

A veces sin querer te busco entre los escombros del día que muere lentamente y las sabanas frías y arrugadas que no sirven para calmar el frio en mi interior, pero no te encuentro… se que no voy a encontrarte hoy. 

Sé que hay tantas cosas que no merezco, entre ellas la sonrisa que te ilumina y el momento que se me pierde entre los horarios y los calendarios del nunca jamás. 

Sé que hay otras tantas que debería haberme robado cuando pude o quizá llegué demasiado tarde y alguien más ya las guardaba en un lugar de donde nunca las podré rescatar. 

Ni tú, ni yo, ni el tiempo perdido invertido de mala forma en un ayer que expiró. 

De vez en cuando aun te escribo. Te lleno de suposiciones absurdas y te construyo un momento de esos que logran lanzar un rayo de luz hacia el interior de tu corazón, supongo que es en esas ocasiones cuando logro tocar por un instante imaginariamente los hilos delgados de la ternura y la sorpresa que la mayor parte del tiempo son inalcanzables hasta para ti. 

El resto del tiempo sigo parado entre esa línea que separa el sueño de la realidad y las palabras se te pierden entre crucigramas absurdos, medidas inexactas y temporalidades que no tienen espacio para nada que te pueda regalar. 

Entonces te escribo una palabra. O talvez dos. 

De pronto veo hacia los lados y hay miles de luciérnagas revoloteando a mí alrededor.

lunes, 2 de enero de 2012

Suposiciones




Alguna vez los arboles se quedan sin hojas
en otoño parece…
siempre en la misma estación…

Algunas veces me quedo sin letras
independientemente del día, la fecha o la ocasión
supongo que suponer se ha vuelto una palabra cotidiana en mi vocabulario

Soy como un viejo árbol lleno de suposiciones
y con palabras muertas por doquier como árbol en otoño
aunque la tonalidad café y naranja propicia de esa época en este caso es gris

Tengo mis raíces en este suelo
esperando que los inviernos lo vuelvan más fértil
y guardo la esperanza de que algún hada mágica
siembre esperanzas entre las hiedras
y se quede para hacerlas florecer.

Alguna vez los arboles se quedan sin hojas
en otoño parece…

Entonces las aves los abandonan
y únicamente se asemejan a un espantapájaros sin ropa
sin sombrero
sin nada
como una columna vertebral escuálida en demasía

Algunas veces me siento así
sin transmitir nada
sin tener nada
como en medio de un sembradío de sueños
que no han podido florecer
con epitafios a una presencia ausente que duele
de alguna forma ilógica duele
y el tiempo sigue pasando
y la luna sobre mi cabeza una y otra vez
aunque de vez en vez
me regala un instante para poder conversar.

Algunas veces el sol entibia este lugar
otras veces entre la lluvia y el viento parezco llorar
pero en días como hoy únicamente
tengo palabras muertas por todos lados
sueños que no florecen aunque quieran germinar
y mis raíces firmes en esta planicie solitaria

Alguna vez las hojas de los arboles caen
en otoño parece
supongo que por eso algunas veces me convierto en hoja
para caer lentamente y tocar fondo otra vez.